Los objetivos del cultivo de remolacha son obtener una producción alta con un alto contenido de azúcar. La fertilización es un factor importante, aunque existen en algunos casos limitaciones climáticas, de suelo, de plagas y enfermedades y de agua.
La remolacha es un cultivo tolerante a salinidad, de hecho es conveniente aplicar abonos en base a cloruro potásico debido a la alta demanda que tiene de potasio y para elevar la concentración de azúcar. La máxima demanda de nutrientes, ya en líneas generales, se da durante el tercer y cuarto mes del cultivo.
Nitrógeno: en el último tercio del cultivo hay que reducir el nitrógeno, ya que una concentración demasiado alta de nitrógeno en esta época puede afectar el nivel de azúcar.
Fósforo: la remolacha absorbe el fósforo lentamente. Es importante mantener una concentración de fósforo disponible en el suelo durante todo el ciclo, por lo menos 1 meq (31 p.p.m.)
Potasio: debido a que la máxima demanda de nutrientes es a partir del tercer-cuarto mes de cultivo, es cuando la planta consume-acumula mayores cantidades de potasio en una relación altísima con respecto a los demás nutrientes.
Microelementos: en cuanto a los microelementos se debe prestar especial atención al manganeso y el boro, sobre todo en suelos con pH alto.